El reino de los Tartessos
Al final de la Edad de los Metales, gracias al contacto con otros pueblos más avanzados, sugió en Andalucía la primera civilización histórica de la Peninsula ; los Tartessos.
Atraídos por la riqueza de este reino, los fenicios y los griegos, establecieron colonias en la costa andaluza para comerciar con Tartessos como las colonias de Gadir (Cádiz) y las de Malaka (Málaga)
Los pueblos iberos andaluces
Tras la desaparición de los Tartessos hacia el año 500.a. aparecieron varios pueblos, entre estos pueblos podemos destacar:
Los turdetanos: Habitaban en el curso bajo del Guadalquivir, fueron los herederos más directos de los tartesios. Dedicados a la agricultura y la ganadería.
Los túrdolus: Ocupaban los valles y montañas de la zona central de Andalucía en asentamientos como Córdoba, Granada, Porcuna y Mengíbar. Destacaron por su habilidad en el trabajo de la cerámica y en la escultura.
Los bastetanos: Se asentaron en la región oriental de Andalucía. Su capital era la ciudad amurallada de Bastia. Y su riqueza se basaba en el comercio.
La Andalucía romana
En el año 206 a.C los romanos expulsaron de Andalucía a los cartagineses. Andalucía experimentó un periodo de paz, riqueza y desarrollo que duró cerca de 600 años. Los romanos fundaron nuevas ciudades y construyeron calzadas.
Interesados por las riquezas naturales de Andalucía, los romanos mejoraron las técnicas del cultio de cereales, vides y olivos, introdujeron avances para la extracción de minerales y, sobre todo, favorecieron el comercio de los productor andaluces, como el trigo, el vino o el aceite de oliva.
Al final Roma, conquistó el territorio de Andalucía y los transformó en la provincia Bética.
FIN

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